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La electroestimulación muscular

15 diciembre, 2015

La electroestimulación o electroterapia es la parte de la fisioterapia que, mediante una serie de estímulos físicos producidos por una corriente eléctrica, consigue desencadenar una respuesta fisiológica, la cual se va a traducir en un efecto terapéutico. Se engloba dentro de este término todas aquellas actuaciones en las cuales, de una forma u otra, se utiliza una corriente eléctrica en el cuerpo humano con fines terapéuticos.

TIPOS DE CORRIENTE

BAJA FRECUENCIA

Estas frecuencias van desde la galvánica pura o continua, hasta corrientes con frecuencias de 800 Hz. Como formas de corriente de baja frecuencia tenemos: galvánica pura o continua, galvánica interrumpida o rectangular, farádica rectangular, galvano-farádica progresiva y moduladas.

Con este tipo de corrientes, se busca sustituir estímulos fisiológicos naturales por un estímulo artificial que se consigue a partir de un equipo generador. Por ejemplo, se puede estimular un músculo paralizado. La corriente va a producir la contracción del músculo al crear una diferencia de potencial entre la membrana y el interior de la fibra nerviosa excitada. También tiene un efecto analgésico, antiespasmódico, hiperemiante y térmico.

Son indicadas para el tratamiento de afecciones del sistema neuromuscular como las neuritis, neuralgias, mialgias, miositis, lumbalgias y contracturas musculares, afecciones del sistema circulatorio y, generalmente, patologías que cursan con problemas de irrigación o edemas. También se utiliza para tratar afecciones osteoarticulares como la artrosis, artritis, procesos traumáticos, distensiones músculo tendinosas y rotura fibrilar. Están indicadas en patología neurológica y electrodiagnóstico, entre otras muchas aplicaciones, ya que va a depender mucho de la intensidad y tipo de estímulo que se aplique.

MEDIA FRECUENCIA

Estas corrientes, abarcan frecuencias entre 801 y 20.000 Hz y son las denominadas corrientes interferenciales. Con este tipo de corrientes se consigue una baja sensación de corriente, una gran dosificación y es aplicable a todo tipo de lesiones, ya que, dependiendo de la frecuencia aplicada, conseguiremos un efecto excito-motor.

Indicadas en procesos de atrofia muscular por inmovilización, degeneración parcial del sistema neuromuscular, estimulación, en caso de anquilosis, contracturas, tonificación, y en casos de problemas de circulación periférica.

ALTA FRECUENCIA

 Las correintes de alta frecuencia, engloban frecuencias que van desde los 20.001 a los 5 Mhz, entre ellas encontramos la diatermia, que va a tener efectos hiperemiantes, analgésicos, antinflamatorios y antiespasmódicos. La onda corta, que dependiendo de su forma de aplicación tendrá un efecto térmico o no, va a tener un efecto analgésico, relajante muscular, estimula la circulación sanguínea, favorece la cicatrización de las heridas, antiinflamatoria, profiláctica en postoperatorios. También está indicada para esguinces, roturas musculares, contusiones, fracturas, osteomielitis, bursitis, sinusitis, prostatitis y estimulante de la circulación periférica y ciática.

Estas indicaciones dependerán del tipo de aplicación si es onda corta continua o pulsada. Microondas, el principal efecto terapéutico es el térmico, se va a producir una fuerte vasodilatación, tanto arterial como venoso, aumento de la velocidad circulatoria, analgesia, antiinflamatoria por lo que está muy indicada en infecciones de órganos anejos a la piel, como forúnculos y ántrax. Otra de las indicaciones de la microonda es para la otitis, sinusitis, artropatías, esguinces, epicondilitis, neuritis, asma bronquial, pleuritis, procesos perianales, cistitis, prostatitis, etc…

La electroestimulación es un gran aliado de todo tipo de musculación, la prevención de lesiones, la recuperación deportiva y postquirúrgica y rehabilitación de lesiones como el debilitamiento del suelo pélvico.

¿CÓMO FUNCIONAN LOS APARATOS DE ELECTROESTIMULACIÓN?

masajeador

Los aparatos de electroestimulación muscular trabajan dependiendo del objetivo que se persiga al emplearlos, por lo que es importante elegir bien la intensidad de las descargas que se aplican y la zona donde se colocan los electrodos que van directamente pegados a la piel.

Las membranas de las células del organismo están polarizadas, puesto que hay un reparto desigual de cargas eléctricas entre el exterior de la célula (positivo) y el interior de la misma (negativo), donde precisamente intenta actuar la energía de la electroterapia.

Así, el tipo de frecuencia seleccionado en los aparatos de electroestimulación es la clave para indicar a nuestro cuerpo qué tipo de fibra muscular se está activando o excitando, según la fase de entrenamiento en la que nos encontremos, o el problema de salud que se intente solucionar mediante esta técnica. Y es que, en palabras del fisioterapeuta Jordi Riba, la electroestimulación puede “excitar de forma arbitraria, interesada y dirigida, las fibras musculares débiles de los músculos que causen descompensación o debilidad y, por tanto, importantes dolores secundarios, así como de carácter articular y, por tanto, la incapacidad funcional que de ellos derivan”.

Las frecuencias más bajas están indicadas para conseguir una relajación tanto del músculo como de la propia persona, con un aumento de la circulación sanguínea y de la liberación de endorfinas pero, a medida que se va subiendo la banda de la frecuencia eléctrica, se trabaja el músculo desde un aspecto propio del ejercicio aeróbico, pasando por una combinación de aeróbico-anaeróbico hasta llegar al metabolismo anaeróbico, con las frecuencias más altas, superiores a los 50 hercios.

CONTRAINDICACIONES

Es importante siempre preguntar a nuestro doctor si el tratamiento de electroestimulación es para nosotros, sobre todo si presentamos quemaduras, portamos algún tipo de estructura metálica en el organismo como puede ser alguna placa de metal o tornillo, marcapasos, fiebre, tumores, embarazo, zonas de crecimiento óseo en niños, tratamientos con anticoagulantes o antiinflamatorios.

Posted in Noticia by cmwebmaster